29dic

Starriser: Game Over

Starriser

Pocas decisiones son tan difíciles para emprendedor como la de echar el cierre a un proyecto en el que ha puesto toda su ilusión y dedicación. A pesar del esfuerzo, el fracaso sigue estigmatizado en nuestro país. En Demium hemos ayudado a lanzar más de una veintena de startups desde cero en algo menos de tres años. Hasta ahora todas ellas estaban vivas en el mercado, creciendo mes a mes y mejorando sus métricas.

Cuando iniciamos esta aventura sabíamos que, tarde o temprano, alguna de ellas echaría el cierre. Cuando tiras una moneda al aire, tienes un 50% de posibilidades de que salga cara. Cuando tiras la moneda del emprendimiento, el mercado nos dice que en el 90% de las veces saldrá cruz.

Después de año y medio de durísimo trabajo, anunciamos con mucha pena que Starriser ha decidido finalizar su andadura.

 

Era un viernes 28 de febrero. Por la puerta de Demium empezaban a entrar decenas de emprendedores dispuestos a pasar un fin de semana de locos, 72 horas de duro trabajo para demostrar su valía frente al equipo, mentores y jurado. Arrancaba el AllStartup3.

AllStatup3

Entre todos esos emprendedores, llamaban la atención unos frikis que hablaban de cosas como “Steam”, el “LOL” o la “Gamelab”. Rápidamente nos fijamos en ellos y fue fácil detectar que ahí había talento. Llegó el domingo y no sorprendió a nadie ver que fueron de los equipos ganadores del evento.

A los pocos días del AllStartup el equipo ya estaba sentada en el Lab trabajando en decidir cuál era la mejor idea para arrancar. Finalmente nos decantamos por Starriser, una idea en la que llevaban un tiempo trabajando y que pretendía ser, nada más y nada menos, que “el nuevo OGame”. Teníamos el equipo de cofounders, la idea y mucha, mucha ilusión por crear un proyecto tremendamente ambicioso.

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Desde ese momento arrancó una montaña rusa donde Demium y los cofundadores fuimos superando etapa tras etapa todas la dificultades que nos fuimos encontrando; completando el equipo con nuevos perfiles, buscando los advisors que arrojasen luz en momentos de penumbra, implementando una metodología de planificación y desarrollo ágil de proyectos, consiguiendo los recursos económicos necesarios para llevarlo a cabo y sobre todo aprendiendo de cada error que íbamos cometiendo. Así, poco a poco, el proyecto fue cogiendo forma.

Pero a pesar de tanto esfuerzo, la enorme dificultad técnica de un proyecto de esta envergadura, unido a una planificación excesivamente optimista, hizo que se demorasen los tiempos de desarrollo y se agotasen los recursos conseguidos, por lo que, a pesar de diversos intentos para reconducir la situación, finalmente se tomó la determinación de finalizar el proyecto.

Desde Demium sólo podemos dar las gracias al equipo, a los advisors, a los inversores, a los usuarios y a todos los que han apoyado de un modo u otro este proyecto. Son ya más de 20 startups las que hemos creado desde cero en estos dos años y medio. En este caso la moneda ha salido cruz, pero se trata de un punto de aprendizaje más. Y es que, aunque el fracaso siga estando estigmatizado en este país, lo cierto es que a veces tropezar no es sino una forma de aprender a caminar con pie firme.

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