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Tres ideas erróneas a las que te lleva el exceso de ego cuando lanzas tu startup

By 28 mayo, 2015 No Comments

¿Alguna vez has escuchado a un emprendedor decir que su idea «es única», que el mercado al que se dirige «es infinito», o que dentro de su sector «no existen competidores»? Nosotros lo oímos con relativa frecuencia, especialmente cuando alguien nos presenta su proyecto de negocio con una confianza basada en el ego y el exceso de optimismo, en lugar de los números y un análisis correcto de su modelo.

El ego es, de hecho, uno de los primeros enemigos que se encuentra un emprendedor cuando se encuentra en las fases iniciales del lanzamiento de su startup. Olvidar que la realidad la muestra la objetividad de los números, y no las previsiones subjetivas, puede llevar al fracaso antes de lo previsto. Éstas son tres de las ideas erróneas a las que conduce el exceso de ego en una startup:

«Mi mercado no tiene límites»

Hasta hace dos décadas, cuando el comercio electrónico comenzó a ser una realidad, las distancias y las fronteras podían poner límites a un proyecto empresarial. Pero en Internet la distancia entre tu producto o servicio y un cliente situado en cualquier lugar del mundo es un clic. Esto lleva a algunos emprendedores a pensar que su mercado «no tiene límites». ¿Tienen razón?

Ningún mercado es infinito. Incluso cuando no existen limitaciones para que tu producto o servicio llegue a todos los rincones del planeta, el número de clientes potenciales siempre es una cifra concreta. «Infinito» no es una respuesta válida cuando se trata de analizar el potencial de negocio de una startup.

Ésa es precisamente una de las primeras formaciones que impartimos a los emprendedores que vienen a lanzar startups a Demium. Lo hacemos a través de la denominada estrategia TAM SAM SOM. Se trata de un enfoque que nos permite conocer cuál es el tamaño máximo del mercado al que nos dirigimos, a qué parte de dicho mercado podemos dirigir nuestra propuesta de valor y, por último, cuál es el volumen de nuestro nicho de entrada.

iPad

«Mi producto no tiene competidores»

Otro de los errores recurrentes entre los emprendedores de startups tecnológicas es pensar que su producto o servicio es tan innovador que no existe competencia en el mercado. Frases como «nadie lo ha inventado todavía», «no tengo competidores» o «en mi sector no hay empresas que vendan lo mismo» no llevan más que al autoengaño. En muchos casos este pensamiento erróneo es fruto de la confusión, al pensar que la diferencia en un negocio exitoso la marca el objeto que se vende, en lugar de la satisfacción que resuelve al cliente.

Pongamos por ejemplo el iPad de Apple. Cuando fue lanzado al mercado en 2010 se trataba de un producto totalmente innovador, con un formato nuevo que no existía en el mercado. iPad fue el pionero de su segmento y abrió un nuevo nicho. Sin embargo, ¿el hecho de que no existieran otras tablets significaba que se trataba de un negocio sin competidores? Lo cierto es que no, ya que el iPad competía con todos los fabricantes de ordenadores portátiles, especialmente los netbooks, que eran los que estaban satisfaciendo las demandas de usabilidad y conexión en movilidad a los usuarios.

Otro ejemplo son las famosas cafeteras domésticas de Nespresso. Cuando aterrizaron en el mercado proponían un método de preparar café innovador: mediante cápsulas. Alguien podría pensar que, «como nadie más vende cafeteras que utilizan cápsulas, no existen competidores». ¿Pero acaso era la única forma de disfrutar de un café de calidad en casa? La competencia de Nespresso la conformaban todos los fabricantes de cafeteras domésticas.

Por eso, si de verdad piensas que no tienes competidores, es que algo estás haciendo mal a la hora de analizar tu negocio.

pizarra blanca

«Mi idea es única e irrepetible»

Puede que hayas tenido una idea única, en el sentido de que a nadie más se le haya ocurrido, ¿pero de verdad crees que eso es un síntoma de éxito? Si no hay otros competidores que ya lo estén haciendo en el mercado puede que se deba a varios factores: que no sea rentable aplicarlo, que en realidad sí se les ha ocurrido pero tras analizarlo han descartado la idea por su poca viabilidad, que los consumidores no lo aceptan…

Vale, también admitimos que posiblemente tu idea es única por tu genialidad. ¿Pero irrepetible? El tercer gran error del ego de un emprendedor es pensar que nadie puede replicarle en el mercado. Basta con observar la rapidez y facilidad con la que aparecen copias y réplicas de productos de primeras marcas, incluso de avanzada tecnología. Lo que debes hacer único e irrepetible de verdad no es la idea, sino la ejecución de la misma. «Las ideas son fáciles. La implementación es difícil», dice Guy Kawasaki.

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