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7 lecciones de Muhammad Ali que puedes aplicar en tu startup

By 9 junio, 2016 No Comments

Muhammad Ali ha sido uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos y uno de los deportistas más relevantes del siglo XX. Fue campeón olímpico en 1960 con 18 años,  y se proclamó campeón del mundo de los pesos pesados a los 22. Su fama traspasó fronteras y llegó a convertirse en un icono de la lucha por los derechos sociales.

Pero más allá de sus logros deportivos, su carrera dentro y fuera de los cuadriláteros es un manual de valiosas recetas que pueden trasladarse al campo del emprendimiento y los negocios. Éstas son algunas de las lecciones empresariales de Muhammad Ali que puedes aplicar a tu startup.

«Flota como una mariposa, pica como una abeja»

Es su frase más conocida y la que mejor definía su estilo como boxeador. A pesar de superar el metro noventa de altura y pelear en la categoría de los pesos pesados (+90kg), se movía por el cuadrilátero como si fuera un boxeador de la categoría súper ligero. Esta agilidad le permitía moverse por el ring con gran soltura, cansar a sus rivales y, en el momento certero, asestar el golpe definitivo.

Uno de los factores que limitan el crecimiento de una startup es su falta de movimientos rápidos. Tardan demasiado en tomar decisiones y ejecutan las estrategias con demasiada timidez. Si tu startup piensa rápido, decide rápido y actúa de manera contundente, tendrás más posibilidades de alcanzar la palanca de crecimiento adecuada.

No tengas miedo a la competencia

Cuando Muhammad Ali se convirtió en campeón de los pesos pesados lo hizo con tan sólo 22 años y enfrentándose a Sonny Liston, considerado como uno de los 10 mejores boxeadores de su peso de la historia. Por aquel entonces Liston acumulaba más de 50 victorias, 39 de las cuales las había logrado por knockout. Ali ganó por abandono de su Liston en el séptimo asalto.

Aunque seas una startup de reciente creación, no pienses que es imposible ganarle cuota de mercado a un competidor más grande, con más recursos y con una mayor experiencia en el sector. AirBnb derrotó a las grandes compañías inmobiliarias; Facebook adelantó por la derecha a la red social MySpace de Microsoft; Uber le ha asestado un duro golpe a la industria del taxi.

AliFrazierFightOfTheCentury

El talento no sirve de nada si no tienes voluntad

En una entrevista en la que le preguntaban por sus métodos de entrenamiento, Ali contestó lo siguiente: «Los campeones no se hacen en los gimnasios. Los campeones están hechos de algo que tienen en lo más profundo de ellos mismos: un deseo, un sueño, una visión. Tienen que tener talento y voluntad para conseguirlo. Pero la voluntad debe más fuerte que el talento».

Muchos emprendedores cuentan con habilidades, experiencia y talento para sacar adelante un proyecto lleno de incertidumbres y riesgos como es una startup. ¿Pero tienen la voluntad y el compromiso para hacerlo? ¿Están dispuestos a soportar maratonianas jornadas de trabajo, sueldos de supervivencia o trabajar sin salario en las primeras fases del proyecto? ¿Se vendrán abajo cuando llegue el primer revés en el mercado?

El compromiso y la implicación a veces son valores más fuertes que las habilidades y competencias profesionales. Pregúntate por qué estás haciendo esto, qué quieres conseguir y a qué estás dispuesto a renunciar para alcanzarlo.

Piensa siempre en cuál es tu objetivo

Emprender no es un camino fácil, como tampoco lo es ser el mejor boxeador de su generación. Cada día hay que enfrentarse a dificultades y retos que suponen un agotamiento físico y mental, pero que son imprescindibles para alcanzar el objetivo. Ali lo resumía así: «Odié cada minuto de entrenamiento, pero siempre me repetía: ‘No abandones, sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón'».

En el desarrollo de una startup hay que ‘entrenar’ cada día con dificultades y retos, como por ejemplo cambiar de golpe el lenguaje de programación en el que está basado tu SaaS, aprender nuevas estrategias de marketing online o adoptar nuevos sistemas de gestión. No olvides que forma parte del camino para alcanzar tu objetivo.

Muhammad Ali visits Washington

Toma riesgos

La aversión al riesgo es uno de los factores que mejor definen a los emprendedores de éxito. También era uno de los valores a los que nunca renunció Ali, como cuando se enfrentó al campeón del mundo con sólo 22 años o cuando retaba una y otra vez a George Foreman o Joe Frazier. «Aquel que no es suficientemente valiente como para asumir riesgos no logrará nada en la vida», dijo en una ocasión.

Muchos negocios no llegan a buen puerto por el miedo de sus fundadores a tomar decisiones arriesgadas, como por ejemplo realizar una inversión con la incertidumbre de no saber si tendrá éxito, cambiar por completo el modelo de negocio o remodelar el equipo de trabajo.

Cada tarea de tu startup requiere de la mejor ejecución

«Soy el mejor boxeador del mundo, pero también habría sido el mejor del mundo en cualquier otra cosa a la que me hubiera dedicado. Si fuera basurero, me gustaría ser el mejor basurero del mundo. Recogería la basura más rápido de lo que nadie lo hubiera hecho nunca».

Trasdala esta frase de Muhammad Ali a tu startup. En ocasiones muchos emprendedores relajan el nivel de exigencia en algunas tareas que consideran menos relevantes para la consecución de su objetivo. Por ejemplo: intentan desarrollar el mejor sistema de venta pero no les preocupa si la campaña de email marketing no es la mejor posible.

Sigue el espíritu de Muhammed Ali y pregúntate si cada una de las tareas que se realizan en tu startup se están ejecutando de la mejor manera: ¿Tienes el mejor equipo de atención al cliente? ¿Tienes los mejores anuncios de Facebook Ads? ¿Estás ejecutando la estrategia de adquisición de la mejor forma posible?

Combo WIKI

No tengas miedo al cambio… ni al fracaso

¿Te acabas de dar cuenta de que tienes que pivotar tu proyecto? ¿Te ves obligado a cerrar y empezar de nuevo? No te asustes si la respuesta a estas preguntas es afirmativa. Los dos grandes cambios a los que se enfrentó Muhammed Ali tuvieron que ver con ello y le sirvieron para reinventarse y dar un giro en su carrera.

El primero fue su decisión de cambiar de nombre (su nombre de cuna era Cassius Clay) y convertirse al islam, lo que le generó no pocos rechazos. El segundo gran pivote en la vida del campeón fue su decisión de negarse a ir a la Guerra de Vietnam. Como consecuencia de ello fue condenado a pasar cinco años en prisión y, aunque salió bajo fianza, se le confiscó el pasaporte y la licencia para boxear durante tres años y medio.

Ali convirtió este freno en un trampolín para relanzar su imagen como figura reivindicativa de los derechos civiles. Dedicó los tres años y medio de inactividad impuesta a dar conferencias y charlas y promover un boicot antibelicista. Acabada la sanción, regresó con más fuerza a los cuadriláteros para seguir acumulando victorias.

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