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Talento emprendedor: ¿Cómo sé si soy un emprendedor fuera de serie?

By 16 febrero, 2019 No Comments

Si preguntas por espíritu emprendedor, la mayoría de los que son emprendedores lo describen como una sensación de inconformismo, de mejora continua y trabajar para un fin, que suele ser por sus propios sueños.

Pero, ¿cómo los que no lo somos, podemos detectar este talento emprendedor?

Rodeándome de ellos todos los días, escuchando sus opiniones y cada día observando sus dispares personalidades, puedo intuir que este conglomerado de personas que cada día va en crescendo no conocen zona de confort alguna, tienen una visión del mundo propia y luchan cada día por conseguirla, por cambiar el mundo.

Intuyo que son inconformistas, resilientes y retadores, aún cuando la mayor de las incertidumbres se cruza en su camino. Porque eso es lo que les motiva, el riesgo.

Impulsores de ideas, creativos e imaginativos pueden estar días y días dibujando un escenario perfecto y rendirse no es una de sus opciones.

Además, demuestran día a día que los problemas no son un obstáculo para ellos, sino todo lo contrario, cuantos más problemas, más se crecen, más tratan de demostrar que en lo que ellos creen se puede conseguir, a costa de cualquier cosa, sea por un camino o por otro.

Curiosos, inquietos, dinámicos, con hambre de aprender y de enseñar. Pero sobre todo… “soñadores”. Unos soñadores que han de tener muy los pies en la tierra para ser lo suficientemente valientes de aventurarse en su propio camino.

Convivimos en un Hub, donde lo primero que medimos es la calidad de las personas. La auto exigencia que tenemos en el área de incubación cuando nos enfrentamos al reto de reclutar emprendedores es la máxima de que sean buenas personas por encima de todo. Las buenas personas, son las que realmente cambian el mundo, primera premisa de un emprendedor.

Cuando buscamos “talento emprendedor” lo primero en lo que tenemos que centrarnos no es en las capacidades o competencias para emprender, sino en “el momento” que vive el emprendedor para lanzarse a la piscina y dejar de luchar por los sueños de otros y poder empezar a luchar por los propios. Emprender no es un camino fácil, es un modo de vida y hay que estar preparado para vivirla con la mayor intensidad posible.

Buscamos gente totalmente comprometida con el proyecto en que se embarcan, con el objetivo de ser felices desarrollando algo que realmente les motiva.

Día a día trabajamos en un ambiente distendido, en el que se apoyan los unos a los otros y vamos “todos a una”. Esto les hace sentirse participes del mismo ecosistema, de y tener ese sentido de pertenencia en los logros y fracasos de los demás, sentirlos como los suyos propios e intentar siempre apoyar y ayudar al de al lado.

Conviven personas que han pasado ya por el proceso de emprender, con las que lo están empezando a hacer. Por eso, le damos un énfasis especial a la capacidad de “trabajo en equipo”. Bajo mi punto de vista, la palabra “equipo” prima por encima de todas las cosas.

Un emprendedor no lo es en su totalidad sin otro al lado. Creo que necesitan rodearse de la misma energía para poder conseguir ese sueño que es en sí mismo el emprender. Y mi día a día así me lo demuestra.

Porque para nosotros “equipo” no son solo los miembros del grupo con el que se desarrollan los propios proyectos, sino todos los que trabajamos día a día en el mismo ecosistema y ponemos todos nuestros esfuerzos en intentar hacer de cada uno de los trabajos un proceso divertido y feliz.

Pero para nosotros el “trabajo en equipo” no es solo este rol de apoyo incondicional a tus compañeros, sino vamos más allá y lo entendemos como la capacidad para trabajar abierta, amable y cooperativamente con otras personas, incluso aunque suponga anteponer los intereses del grupo a los personales.

Si seguimos hablando de competencias emprendedoras, creo que es esencial pararnos a pensar en las palabras “Liderazgo”, “Orientación a Resultados”, “Iniciativa y Proactividad” o “inteligencia emocional”, por nombrar algunas.

Buscamos a personas con la capacidad de fijar objetivos y coordinar a su equipo para conseguirlos, además de establecer las estrategias necesarias para impulsar su negocio. En definitiva, con espíritu de liderazgo.

Cuando hablamos de hambre, nos referimos a personas con al capacidad suficiente para involucrarse con las metas que se proponen, con la capacidad de marcar objetivos y hacer todo lo posible por conseguirlos, es decir, con una clara orientación a resultados que hagan que ningún reto se les resista.

Además de esa proactividad e iniciativa que lleva por ende el emprendedor innato.

Y le damos mucha importancia a gente con inteligencia emocional, que sepa gestionar todas las emociones que se viven en la montaña rusa que es emprender, que no decaiga en los tiempos malos y sepa gestionar el éxito sin nunca hacer extremos sus sentimientos.

Si después de leer esto te has sentido identificado, has dejado de ver a los emprendedores como una “especie en extinción” que no quieren formar parte de grandes empresas y tener grandes cargos, te has visto al borde del precipicio, pero necesitas un pequeño empujón. Si se te ha encendido la bombilla… ¿A que esperas? En Demium nos encanta ayudar a gente entusiasta, trabajadora, incansable y como mencioné al principio “soñadores”.

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